Miércoles, 10 de junio, 2026
moreno2305_p1

El exceso de confianza, la arrogancia y la complacencia son los causantes de que el ‘cambio tranquilo’ propuesto por el PP andaluz se halle ahora mismo contra las cuerdas.

Pablo Gea

A pesar de que las terminales mediáticas controladas por el Partido Popular han saltado de inmediato a vender el fiasco del domingo como una victoria incontestable, nadie (ni siquiera ellos mismos) pueden obviar que el escenario más temido durante la campaña se ha materializado de manera irremediable. La cómoda mayoría absoluta que hizo creer a Juanma Moreno que podía despreciar los pactos alcanzados por sus compañeros con Vox en otras comunidades autónomas ha desaparecido. Un gesto de arrogancia incomprensible o de cálculo político, según se mire.

Ahora mismo, lo único cierto son dos cosas: que esos cinco diputados que pierden los populares pesan mucho, y que ese peso de la derrota (que no es otra cosa) coloca a Vox en la posición de ser la llave del gobierno en Andalucía. El discurso que insiste en un gobierno en solitario con algunas concesiones a los de Bambú no es sostenible por la sencilla razón de que los precedentes en Extremadura, Aragón y muy posiblemente en Castilla y León lo impide. Sólo habría que votar ‘no’, y el ‘cambio tranquilo’ de Juanma tendría que adentrarse en las turbulentas aguas de la negociación con el PSOE o Adelante Andalucía para sobrevivir. Lo que sería su tumba política y finiquitaría las esperanzas que pudiera albergar de manejar el timón de Génova en un futuro próximo.

Con todo, su estrategia de márquetin político se ha topado con el serio escollo de tener que romper con su principal premisa de existencia: asimilar las bases del socialismo sociológico y del andalucismo identitario. Si pacta con Vox, todo este relato se derrumbará como un castillo de naipes, porque tendrá necesariamente que acordar medidas que explícitamente afirmó que no iba ni a entrar a debatir. Esto le coloca entre la espada y la pared, y deja severamente tocado el planteamiento por el que ese ‘cambio tranquilo’ puede elevarse como una alternativa viable al ‘cambio duro’ encarnado por Ayuso y a la gestión desideologizada enarbolada por Feijóo. De acuerdo con estas coordenadas, es muy posible que el gran perdedor de estas elecciones sea Juanma Moreno. Mucho más que el PSOE que, aunque tocado, no está ni mucho menos hundido.


Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Partido político DESPERTAR SOCIAL.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Hostalia que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.