Jueves, 16 de julio, 2026
guante0906

 Lo que se viene observando en los últimos años es que la mayor parte de la violencia social y política viene de la izquierda.

Pablo Rodríguez de Ledesma

No teman, no es mi intención recurrir a la historia para recordar que los regímenes social-comunistas de Rusia y China son responsables de más de 100 Millones de asesinatos. Solo por ello sería suficiente para ilegalizarlos igual que el III Reich.

 Lo que se viene observando en los últimos años es que la mayor parte de la violencia social y política viene de la izquierda. A nivel internacional los atentados y ataques a Trump, Charlie Kirk o Vicente Uribe, Corina Machado, algunos con resultados de muerte ponen en evidencia esta realidad. Sorprende la justificación de algunos supuestos demócratas como Maruja Torres (SER): «En mis tiempos jóvenes los magnicidios se organizaban mejor y tenían buena puntería» (a propósito de los atentados fallidos a Trump).

 Solo le falta decir, «todo el que no piense como yo, merece morir«.

 Pero no hay que irse lejos. El reciente caso nacional de Leire ha vuelto a poner en evidencia que la izquierda ejerce la violencia política y social sin ningún límite. Extorsiones a jueces, fiscales, policías y funcionarios muestran la peor cara de una organización gubernamental que se ha transformado en una mafia que se ha refinado y adaptado a los tiempos occidentales. Ya no se mata físicamente, es suficiente con la muerte civil del adversario.

 La técnica de la cancelación, el olvido social, el acoso fiscal, la pérdida de puestos de trabajo, ascensos, la difusión de bulos, o la utilización de los estamentos del estado como la policía son las nuevas herramientas para extorsionar y doblegar al oponente.  Nuestro estado utiliza a Leire como la jefa de una moderna GESTAPO que no te golpea físicamente en una cárcel. Es suficiente con arruinar social y económicamente al que no es de su cuerda.

 Lamentablemente son comportamientos que, a escala mucho menos graves se practican por supuestos «amigos» y compañeros que te retiran la palabra y dejan de llamarte cuando expresas tu amor a tu país o el apoyo a tu bandera, a la familia, a la natalidad, a los valores cristianos a una ley y orden independientes del poder político.  La calificación de «facha» o «conspiranoico» no dejan de ser adjetivos para degradar y descalificar. Esas actitudes hacen que posicionarse públicamente su favor se convierte en un acto de valentía. Sin embargo nadie piensa que estos son los ideales en los que hemos crecido con nuestros padres y abuelos. ¿Eran ellos unos extremistas? Yo nunca no los he visto así. Tan mal no lo hicieron esos supuestos «ultras».

 Detrás de estos comportamientos intransigentes (y, por ende violentos), se esconde un sentimiento de «superioridad moral» , se creen «seres de luz» con la verdad-con-derecho-a-ser-impuesta aunque sea utilizando la fuerza.

Pues va a ser que no. Os invito a mantener nuestras posiciones, sin violencia, con calma y tranquilidad, con firmeza.

 Pues eso, contra la violencia de izquierda mano firme con guante blanco.


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