Necesitamos líderes valientes
Tiempos difíciles exigen dirigentes valientes, que sean capaces de tomar decisiones impopulares pensando en el bien común.
Pablo Rodríguez de Ledesma Vega
Mis amigos, a los que aprecio sinceramente, son una fuente de inspiración inagotable. En nuestras últimas reuniones mantienen una actitud radicalmente agresiva y ofensiva contra Donald Trump por todo lo que está impulsando en el mundo, actuando por su cuenta y sin contar con el beneplácito de Europa.
Es difícil defender al personaje. Resulta prepotente, arrogante y de modales desastrosos. Me hizo gracia saber que su propia esposa, Melania, le corrige algunos de esos modales públicamente, como en sus famosos pasos de baile.
Pero las formas, siendo muy importantes, no lo son todo. Están surgiendo nuevos líderes a los que les importan poco los modales. Son aquellos que toman decisiones valientes sin preocuparse por el rédito político a corto plazo. Su motivación parece ser su país, y si para ello tienen que tomar medidas impopulares, no dudan en hacerlo.
Nayib Bukele, Javier Milei, Giorgia Meloni, Viktor Orbán… están demostrando que no trabajan para su imagen. Y parece que los resultados les están acompañando. Esto incomoda a los “woke”, siempre tan preocupados por el “qué dirán”, por las normas, el buenismo y el quedabien.
Recuerdo que, en mis primeros años profesionales, mi empresa decidió enviar a la nueva factoría adquirida en un país del Este, a un director de planta conocido por su mano de hierro. En cuatro años, la fábrica —antes degradada por su baja productividad, su escasa calidad y sus chanchullos— se puso a nivel europeo, convirtiéndose en la joya de la corona de la empresa.
Tiempos difíciles exigen dirigentes valientes, que sean capaces de tomar decisiones impopulares pensando en el bien común. Lideres que recortan gastos, suprimen organismos innecesarios, exigen resultados, esfuerzo y trabajo, que invierten en lo necesario – aunque no sea visible – que se enfrentan a la corrupción y que repone la moral social. Una vez que tenemos esto claro nos queda por decidir si, después de años con líderes mediocres y corruptos, es Feijoo el líder que España necesita para un cambio de rumbo.
